Carta mundial de la naturaleza

Los fenómenos naturales y los retos en materia de salud pública mundial nos exigen trabajar mas allá de las buenas intenciones, más que preocuparnos, debemos actuar de manera tangible, con acciones concretas y metas al mediano y corto plazo. Debemos cambiar el discurso emotivo y sensacional por un planteamiento más concreto con metas técnicas y físicas perfectamente medibles.

En México existe un precedente que nos permitirá retomar los valores y los objetivos ambientales desde una perspectiva más cosmo-biológica, me refiero a “La Carta Mundial de la Naturaleza”, en ella habremos de ser conscientes de los compromisos adquiridos como país, pero también para darle la importancia de promoverla entre nuestra sociedad y alcanzar una mayor consciencia de lo que pasa en nuestro entorno y cómo afectamos directa e indirectamente sobre los recursos naturales.

Las metas establecidas en la Carta Mundial de la Naturaleza hablan de un sentido de pertenencia en los ciclos de la vida, pero también nos hacen saber que la sobrevivencia de nuestra especie es uno de los objetivos y para alcanzar este propósito es fundamental el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, optimizando el desempeño de las energías, reduciendo la huella de carbono, reciclando todo lo posible y reutilizando de diversas formas lo que produce la industria. Ser conscientes de las repercusiones al consumo desmedido y el impacto sobre nuestro entorno nos permitirá prevenir daños a la salud pública.

Hoy en día, el nuevo paradigma ambiental se centra en la salud pública mundial, azotada por la alerta sanitaria del COVID-19 del último siglo, nos obliga a todos los sectores de la sociedad, gobiernos de todos los niveles e iniciativa privada a tener una actitud de resiliencia jurídica, económica y ecológica más amplia. Alcanzar con plenitud una aplicación reglamentaria y de las leyes ambientales más robustas y efectivas es en términos medibles el siguiente paso. Un acuerdo general que acrecente la capacidad operativa de todos los actores que le permitirá a nuestros ecosistemas su regeneración.

En Guanajuato existen declaradas 32 áreas naturales protegidas y ello nos exige y nos lleva a reconocer de manera consciente el compromiso de promoverlas, preservarlas y acrecentarlas. En la mayoría de ellas ya se realizan actividades de ecoturismo, turismo de aventura, esparcimiento cultural y natural, nos proveen de oxígeno, propician la recarga de mantos acuíferos y representan un elemento invaluable del equilibrio de fauna y flora nativa de nuestras localidades. Todo esto constituye un legado histórico, cultural y natural, que debe estar presente en nuestras escuelas, comunidades, ayuntamientos, nichos familiares y demás actores de la sociedad, para actuar de manera integral en la preservación y el aprovechamiento sostenible y sustentable de aquellas áreas que nos proveen recursos naturales y alimentos básicos para el bienestar de la población.

Durante muchos años la conducta de consumo, la explotación y aprovechamiento de los recursos naturales ha sido de manera indiscriminada, ha estado centrada en las expectativas de tener y poseer bienes materiales por encima del equilibrio de nuestros entornos, tal es el caso de la explotación de suelo urbano para vivienda, industria, comercio de manera desordenada, así como el desarrollo agrícola no regulado sin las medidas de mitigación de impacto ambiental o la falta de planeación urbana que permitiera reservar áreas verdes entre los centros de población, elevando con ello la temperatura ambiental urbana. Todo ello provocando el aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias relacionadas al calor y la contaminación urbana. 

En la actualidad, la alerta sanitaria es la enfermedad biológica de nuestra madre Tierra que evidencia que la deforestación de bosques y la alteración de los ciclos biológicos de la flora y fauna han desencadenado en la aparición de microrganismos, bacterias y enfermedades que cada día son más complejas. Un aumento sustancial de alergias en el ser humano es provocado por la invasión de los ecosistemas naturales al destruir la fauna nativa, alterando su biología y la cadena alimenticia de los medios naturales.

Nuestro planeta es vulnerable, es finito y frágil; nos está reclamando lo que le pertenece, es decir, somos parte de ella y la hemos alterado a un ritmo diferente al de nuestra sobrevivencia. No hay elección, aquí habremos de vivir y desarrollarnos, por esta razón debemos respetar cada forma de vida y asumir gestiones más sensibles y horizontales con los ecosistemas.

En mi gestión no solo he puesto el tema ambiental en primer lugar, también he abierto las puertas a todos los actores públicos y sociales que se han acercado a mi para pedir apoyo, asesoría y coadyuvar en la solución de conflictos, además de una postura de trabajo siempre educativa ambiental, social y de trabajo comunitario, siempre en beneficio de nuestro entorno.

Recientemente no solo he manifestado en el ayuntamiento la importancia de nuestros árboles y las áreas naturales, así como su invaluable aportación para construir una sociedad sana, también hemos trabajado en el desarrollo de actividades sociales, culturales y naturales que fomentan la educación ambiental en escuelas, colonias, comunidades y en toda la sociedad civil, impulsando un cambio de conciencia ambiental y cultural que nos involucra a todos los actores de la sociedad para alcanzar el respeto y el cuidado de la Tierra.

No hay tiempo, hoy te invito a actuar, a concretar y asumir un compromiso con los objetivos en materia ambiental, respetando a cada ser vivo y cuidando la naturaleza desde cada metro cuadrado.

“SI APRENDES A CUIDAR LA NATURALEZA APRENDERÁS A AMAR LO QUE HOY ES NUESTRO HOGAR, CADA ÁRBOL UNA VIDA, CADA OCÉANO UNA VIDA Y CADA RÍO UNA VIDA.”

Lucina García
Regidora de Purísima del Rincón

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