Conectividad y participación en México

“El internet es un instrumento insustituible en la realización de una serie de derechos humanos, en la lucha contra la desigualdad.”
Frank La Rue

Nuevas tecnologías como el internet han transformado la manera en la que hoy se interactúa en el mundo. Con la utilización masiva del correo electrónico, las redes sociales, la firma electrónica y otros instrumentos, se han generado nuevas dinámicas que han incidido en el ejercicio de derechos fundamentales como el de acceso a la información, libertad de asociación, libertad de expresión y pensamiento, el derecho a la educación, la salud, el derecho a la intimidad o privacidad de las personas, entre otros. (Miranda, 2016)

En palabras del Dr. Miranda Bonilla, el internet ha revolucionado la modalidad de comunicación y ha influenciado la economía, la política y el derecho. (2016) Tal ha sido su impacto, que, en el año 2016, la comunidad internacional representada en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, (con la participación de México), aprobó una resolución para la promoción, protección y el disfrute de los derechos humanos en Internet, donde se establece, entre otras cosas, que el acceso a Internet sería considerado desde ese momento como un derecho básico para todos los seres humanos. 

En este manifiesto, la comunidad internacional reconoce la naturaleza mundial y abierta del internet y lo ubica como una fuerza que favorece los progresos hacia el desarrollo en sus distintas formas, incluido el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales, a su vez, incorporan en su objetivo noveno,  la meta de aumentar significativamente el acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones, así como el compromiso de proporcionar acceso universal y asequible a Internet en los países menos adelantados para el año 2020.

De igual manera, el instrumento en cita, alienta a las naciones a implementar políticas públicas nacionales relativas a internet que tengan como objetivo básico el acceso y disfrute universal de los derechos humanos y establece finalmente, que Internet puede ser una importante herramienta para fomentar la participación ciudadana y de la sociedad civil para lograr el desarrollo en cada espacio de la comunidad. (ONU, 2016)

En el plano nacional y en correspondencia con las responsabilidades suscritas por el Estado mexicano en este manifiesto, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2024, establece compromisos muy puntuales en materia de conectividad al establecer que, al finalizar el sexenio, el 95% de la población contará con acceso a internet, superando ampliamente la conectividad del 87% que se tenía en el 2018. 

Para lograrlo su cometido, el gobierno federal plantea impulsar el desarrollo de infraestructura de radiodifusión y telecomunicaciones en redes críticas y de alto desempeño, así como promover el acceso a la red de internet y banda ancha como servicios fundamentales para el bienestar y la inclusión social. De igual forma, la estrategia nacional integra otros objetivos como el de fomentar el desarrollo tecnológico sostenible y accesible en los diferentes campos de las telecomunicaciones y la radiodifusión en todo el país, así como desarrollar habilidades y modelos para la transformación digital en los diferentes territorios que conforman la República.

Otras de las acciones contempladas por la actual administración federal, consisten en promover la economía digital accesible para toda la población, atendiendo la brecha de acceso a las tecnologías de la información y comunicación en comunidades marginadas y con presencia de población indígena y afromexicana. (MyPress, 2019)

El PND resalta en su diagnóstico, que México cuenta con brechas importantes en materia de acceso a servicios de Internet y banda ancha, lo cual se puede constatar a nivel internacional ya que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2018, el país ocupó el lugar 36 de 37 en materia de suscripciones de banda ancha fija por cada 100 habitantes. (MyPress, 2019) Asimismo, el documento destaca que el 86% de las personas usuarias de internet se asientan en la zona urbana y el 14% restante en el área rural. En esta última, solo el 39% de la población es usuaria, mientras que en la población urbana la conectividad asciende al 71%. 

Al respecto, el gobierno de México afirma en el instrumento de planeación referido, que pondrá especial atención a las zonas marginadas del país para que todas las personas, en particular las que se encuentren en situación de vulnerabilidad, tengan acceso a las nuevas tecnologías y dispongan de competencias digitales para cerrar la brecha digital y lograr con ello, altos niveles de desarrollo social sin discriminación. Sin duda una meta ambiciosa que, de lograrse, restauraría en buena medida la posibilidad de ejercer diversos derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, sobre todo para las nuevas generaciones y los grupos que históricamente se encuentran en situación de riesgo y exclusión social. 

Con estos contrastes, la materialización de los objetivos anteriormente descritos se vislumbra complicada pues además de la segregación territorial, la población del país enfrenta otra serie de desigualdades y desequilibrios en los ámbitos económicos, sociales y culturales que dificultan el ejercicio pleno de derechos. De ahí, la relevancia en la definición de las intervenciones públicas. 

En ese sentido, en materia de política pública el gobierno de México a través de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, implementa el Programa de Cobertura Social que, de acuerdo a lo que manifiesta esta instancia  gubernamental, abona a lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los tratados internacionales en cuanto a la obligación del Estado de facilitar el acceso de todos los mexicanos a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión, incluido el de banda ancha e Internet.

Esta intervención pública, fue diseñada a partir de los objetivos contenidos en el PND y atiende principalmente a las Zonas de Atención Prioritaria definidas por el gobierno de México, e identifica las localidades sin servicios de telecomunicaciones, para facilitar las acciones gubernamentales, de los concesionarios y de la sociedad civil con el objetivo de llevar estos servicios a donde actualmente no existen. (SCT, 2019)

Este programa, también incorpora información sobre la geolocalización de diversos proyectos y programas prioritarios del Gobierno de México, que coordinan, entre otras, la Secretarías de Comunicaciones y Transportes; del Bienestar; de Salud; de Energía; del Trabajo y Previsión Social; de Educación; de Seguridad Pública y Protección Ciudadana; de la Defensa Nacional; de Marina; de Economía; de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; y de Turismo, con objeto de integrar las zonas deprimidas a través de las telecomunicaciones a las actividades de salud, educativas, de cultura y productivas. (SCT, 2019)

Desde la perspectiva institucional, las metas, objetivos y acciones parecen estar alineadas a promover el libre ejercicio de este nuevo derecho relacionado con el acceso y disfrute de las telecomunicaciones, no obstante, para lograrlo, se debe partir de un riguroso análisis de la realidad. En ese orden de ideas, resulta relevante analizar la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) publicada a principios del 2020 y cuyos resultados son comparables desde el año 2015, para poder identificar los principales retos y desafíos en materia de conectividad en cada uno de los rubros estudiados en el país, a saber: internet, telefonía celular, computadora y televisión digital. 

En los resultados presentados sobre la ENDUTIH 2019, se estima que en ese año México tenía cerca de 81 millones de usuarios de Internet, lo que representaba poco más del 70% de la población de seis años o más. Esta cifra, puso de manifiesto un incremento de 4.3 puntos porcentuales respecto a la registrada en 2018. 

Por otro lado, con relación a los usuarios por grupos de edad, el que tiene la mayor proporción de usuarios de internet, continúa siendo el grupo de 18 a 24 años con el 91%. El segundo grupo de edad con mayores usuarios es el de es el de 12 a 17 años, con 87%. En tercer lugar, se encuentran los usuarios de 25 a 34 años, con un 86%. Y finalmente, el grupo de edad que menos usa internet es el de 55 y más años, registrando cerca del 35% de su universo. 

En el apartado sobre los dispositivos que emplean los usuarios para conectarse a internet, la ENDUTIH muestra que poco más del 95% de las personas se conectaron a través de un celular inteligente, el 33% lo hizo por medio de una computadora portátil, cerca del 29% utilizó una computadora de escritorio, el 23% a través de una televisión con acceso a internet o algún dispositivo conectado a éstaalrededor del 18% por medio de una tableta y el 8.4% a través de una consola de videojuegos. 

Acerca de las principales actividades que realizan los usuarios en el internet, la encuesta destaca lo siguiente:

El 91% lo emplea para el entretenimiento;
El 90.7% lo usa para obtener información;
El 90.6% hace uso de la red para comunicarse;
El 87. 8% accede a las redes sociales;
El 83.8% lo emplea para apoyar la educación o en actividades de capacitación;
El 80.5% lo usa para acceder a contenidos audiovisuales;
El 48% ingresa para para descargar algún tipo de software;
El 47.3% lee periódicos, revistas o libros;
El 16.8% realiza operaciones bancarias;
El 22.1% compra productos;
El 19.4% utiliza los servicios de la nube;
El 9.3% realiza ventas por internet; y
El 35.6% interactúa con alguna autoridad gubernamental.

Con relación a los principales problemas que los usuarios de internet identifican al conectarse a la red, la ENDUTIH 2019 muestra lo siguiente:

El 50% manifiesta problemas con la lentitud en la transferencia de la información;
El 29% declara interrupciones del servicio;
El 25.5% mencionó que existe saturación de información no deseada;
El 20% recibió mensajes de personas desconocidas;
El 13% percibe riesgo de infección por virus en sus dispositivos;
El 4.0% asocia los problemas con fraudes de información; y
El 3.1% percibe que existe violación a la privacidad. 

Finalmente, los resultados de la encuesta muestran que cerca de 20 millones de hogares mexicanos tuvieron conexión a internet en el 2019, es decir, el 56.4 % del total y un incremento del 3.5% con relación a lo identificado en el 2018. Sin embargo, a pesar del crecimiento, la cobertura nacional sigue siendo poco alentadora.

En este apartado, la ENDUTIH analiza la disponibilidad y uso de la telefonía celular, que ha ganado gran popularidad entre la población y se ha posicionado como una de las principales herramientas tecnológicas, en especial, en su modalidad de teléfono inteligente. 

En este rubro se reporta que para 2019, el país contaba aproximadamente con 86.5 millones de usuarios de esta tecnología, lo que representa el 75% de la población de 6 años o más. Respecto a su modalidad, la medición señala que cerca del 90% de usuarios de telefonía, accedieron a ella mediante un celular inteligente. En concordancia, entre el 2018 y 2019, se identificó un crecimiento de usuarios de 4.3% que en términos de población asciende a 6.6 millones de personas. 

Respecto de la distribución de usuarios de telefonía celular en los ámbitos urbano y rural, la encuesta estima lo siguiente:

  • En el área urbana, la población usuaria asciende a 79.9%, lo que se traduce en 71.2 millones de usuarios.
  • En el área rural, el porcentaje de usuarios de esta tecnología es de 58.9%, lo que corresponde a 15.3 millones de usuarios, 

Con relación a este análisis destaca que en la zona urbana se identifica un incremente del 1.1% con relación al año 2018. En contraste, la zona rural presenta una variación mayor, al incrementar en un 3.8% los usuarios. 

De acuerdo con los resultados de la encuesta, en el rubro relacionado con el uso de computadoras, los usuarios de seis años o más alcanzaron casi los 50 millones, lo que se traduce en un 43.0% del total de la población de ese rango de edad. Asimismo, destaca que el número de usuarios disminuyó un 2% con relación a lo presentado en el año 2018.

De igual manera, la encuesta refiere que los hogares que tuvieron una computadora disponible decrecieron en un 0.6% con relación al año 2018, algo que sin duda llama la atención pues nos muestra un cambio en las preferencias de los usuarios que parecen decantarse cada vez más por el uso de dispositivos móviles o smartphones.  

De acuerdo con la ENDUTIH 2019, las televisiones son los bienes con mayor presencia en los hogares mexicanos, tal como lo muestran las cifras obtenidas en el año 2019, donde 9 de cada 10 tiene al menos uno. Respecto al tipo de televisor disponible, la encuesta muestra que 8 de cada 10 tienen cuando menos un televisor de tipo digital, lo que representó un aumento de 3.6 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Los avances científicos y tecnológicos, así como diversas transformaciones sociales y culturales han llevado al reconocimiento de nuevos derechos que se han estructurado a partir de nuevos paradigmas en el mundo globalizado. Tal es el caso del derecho al internet, que ha ampliado los horizontes de la interacción humana y ha creado un nuevo marco de obligaciones y responsabilidades tanto para la sociedad como para los gobiernos como garantes de la protección y realización de los derechos humanos. 

Este nuevo escenario, donde el internet figura como elemento indispensable en muchas de las actividades sociales y productivas, ha desencadenado una serie de transformaciones normativas y programáticas tendientes a ordenar y facilitar las actuaciones que se desarrollan bajo esa modalidad, toda vez que este nuevo espacio interactivo, se ha vuelto determinante en la realización de muchos otros derechos, principalmente los pertenecientes al grupo de los DESCA.

En materia de participación social y política, el internet a facilitado los procesos organizativos y deliberativos de una comunidad cada vez más activa y con mayores inquietudes políticas, lo que se puede constatar con el crecimiento y fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil que abanderan diferentes causas de la sociedad y los diferentes movimientos comunitarios para la reivindicación de derechos sociales y políticos. 

El internet, sin duda, ha revolucionado la forma y el tiempo de los procesos de comunicación lo que ha representado importantes retos a nivel institucional. En este sentido, cabe destacar el enorme desafío que enfrentan los gobiernos para fortalecer sus mecanismos de defensa, supervisión, organización y gestión, para participar de este nuevo campo interactivo que amplía las fronteras de la actuación humana. Así, su campo de acción se extiende desde el desarrollo de infraestructura, la protección de información hasta la parte educativa y formativa para el uso responsable de este espacio del que aún no conocemos sus límites.  

Como un acontecimiento relevante, destaca el compromiso asumido por el Estado mexicano en el año 2016, con el reforzamiento de la promoción, protección y el disfrute de los derechos humanos en Internet. Es así que en la integración del nuevo Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, el gobierno federal asumió como meta que para el 2024, el 95% de la población cuente con acceso a internet. No obstante, de manera paralela se deben considerar estrategias para el desarrollo de competencias y habilidades en la población usuaria que impulsen la transición digital principalmente en las áreas productivas y socialmente relevantes como la política. En la medida que estos nuevos canales de información y comunicación se logren transformar en una herramienta para el fortalecimiento del sistema democrático, estaremos ante la posibilidad de mejorar la gobernanza y fortalecer con ello el sistema democrático.

La inclusión social es indispensable para generar procesos de desarrollo equitativos donde todas las personas tengan las mismas oportunidades de ejercer plenamente sus derechos. Para los jóvenes, las mujeres y demás grupos en situación de exclusión, estas nuevas posibilidades que ofrece el internet, representan la oportunidad de trascender con su participación en la toma de decisiones que habrán de determinar el presente y configurar el futuro del país, pues su población representa una mayoría ciudadana con capacidad suficiente de organizarse alrededor de una nueva agenda con una perspectiva basada en los derechos humanos. 

En términos generales, el internet debe ser aprovechado más allá del ocio y la recreación con el objeto de incrementar la competitividad y la cohesión social para aprovechar todo lo positivo que esta red pone a disposición de las sociedades modernas. 

Ahora bien, en el marco de la pandemia por coronavirus iniciada a finales del año 2019 y principios del 2020, además de la salud de la población, la conectividad digital y el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, se convirtieron en prioridades de la nación, ya que varias de las regulaciones impulsadas por los gobiernos así como las medidas de prevención y mitigación de contagios dictadas por los organismos rectores en materia de salud pública, trasladaron varias de las interacciones físicas habituales, los canales de comunicación y algunas de las principales actividades sociales, políticas y económicas, al espacio virtual.

Como se desprende del análisis de la última edición disponible de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, existe un crecimiento importante respecto a los usuarios de internet tanto en la zona rural como urbana. Asimismo, el uso de dispositivos móviles mantiene una tendencia al alza y cada vez son más las actividades que las personas realizan en el internet.

Es importante destacar que los resultados aquí analizados corresponden al estado de la conectividad, así como los principales usos y costumbres que tenían los usuarios de internet al inicio de la pandemia que data de finales del 2019. Desde luego, estamos por descubrir muchos de los cambios en el comportamiento de las personas usuarias y los efectos que se están teniendo en los diferentes ámbitos de la vida comunitaria. No obstante, a partir de ello podemos formular las siguientes conclusiones:

En materia de educación, podemos afirmar que hoy toda la población estudiantil está viviendo procesos formativos muy distintos, determinados en gran medida por sus condiciones sociales, culturales y económicas. Mientras algunos estudiantes disponen de herramientas tecnológicas, servicios de internet y acompañamiento, otros se encuentran formándose por televisión abierta y muchos más desertaron de su proceso educativo. Como nación habrá que evaluar en su momento los efectos de estas situaciones que pueden afectar la forma en la que se participa en comunidad y el nivel de incidencia que se puede llegar a tener en los asuntos públicos, pues la crisis pandémica está evidenciando muchos de los orígenes de las desigualdades sociales, económicas y políticas. Por tanto, se vuelve indispensable diseñar una intervención pública que pueda disminuir la brecha de la desigualdad que hoy crece desmesuradamente.

En materia de participación política, es importante señalar que tanto las interacciones físicas y las virtuales serán determinantes en el proceso electoral 2020-2021. Aquellos institutos políticos y grupos de ciudadanos organizados que logren adaptarse de mejor manera para interactuar con la población usuaria de las telecomunicaciones, tendrán la oportunidad de impulsar la participación ciudadana y las agendas que promueven en la sociedad. En ese sentido, estamos ante la presencia de una oportunidad inigualable para la democratización de las ideas ya que, en el espacio virtual, todas las voces y todas las causas pueden tener el mismo eco.

En materia cohesión social, el contexto que genera la crisis pandémica, ofrece la posibilidad de salir fortalecidos de la adversidad como sociedad, empleando todas las herramientas y toda la voluntad tanto institucional como social para capitalizar en esta nueva realidad, todas las experiencias en materia de salud, de participación, de comunicación, de educación y de seguridad. El nuevo contexto nacional e internacional, demanda una ciudadanía más consciente y participativa, pues el uso y disfrute adecuado de los bienes y servicios, así como el proceso de recuperación económica y el fortalecimiento del sistema democrático, necesita de una población informada y responsable. 

Bibliografía

Miranda, H. (2016). El acceso a internet como derecho fundamental . Revista Jurídica IUS Doctrina. N° 15.
MyPress. (2019). MyPress.mx. Obtenido de https://www.mypress.mx/negocios/plan-nacional-desarrollo-extender-cobertura-internet-95pct-2024-5319
ONU. (2016). ohcrh.org. Obtenido de https://ap.ohchr.org/documents/S/HRC/d_res_dec/A_HRC_32_L20.pdf
ONU. (2015) un.org. Obtenido de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/infrastructure/
SCT. (2019). www.gob.mx. Obtenido de https://www.gob.mx/sct/acciones-y-programas/programa-de-cobertura-social

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