Día del orgullo

28 de junio

¿Qué es el día del orgullo gay?, ¿Por qué se celebra?, ¿Qué significa?

 Ya sea por interés genuino o morbo , aquí les explicaré en qué consiste. 

Todo comenzó hace 51 años, justo el 28 de junio de 1969 cuando sucedieron los  “disturbios de Stonewall”. 

Imagen: homocronicas.blogspot.com/2009/02/aquellos-heroes-de-stonewall.html

Resulta que en aquella época en Estados Unidos (y en muchos otros países) ser homosexual se consideraba ilegal, incluso a las personas homosexuales se les negaba el derecho a ejercer ciertas profesiones o se les castigaba con actos horrorosos como: la castración y la reeducación forzada, ya que su “condición” se consideraba “anti-natura”. 

De hecho, fue hasta 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS), eliminó la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

La policía tenía todo el respaldo del Estado para organizar redadas en antros y bares donde sospechaban que se realizaban actos homosexuales o “conductas de este tipo”, golpeando, arrestado y humillando a las personas que estuvieran presentes. 

Este es el caso de Stonewall Inn, un antro en Nueva York donde se reunían homosexuales, lesbianas, drag queens, travestis, entre muchos y muchas más, para vivir su vida en “libertad”, cosa que no podían llevar a cabo en las calles.

La madrugada del 28 de junio de 1969 es recordada porque por primera vez, la gente presente en el Stonewall Inn se reveló ante la redada realizada por la policía, la gente se unió y se opuso a los arrestos arrojando monedas, botellas, basura, etcétera.

Incluso la gente del barrio donde se encuentra (hasta la fecha) el bar, se hizo parte de la “rebelión” y superaron por mucho en número a los policías presentes dando como resultado, por vez primera la retirada de los elementos de la fuerza pública. 

Este día es crucial ya que se considera el inicio formal (aunque desde antes ya había avances) de la lucha por los derechos de la comunidad LGBT; desde ese entonces, cada año se conmemoran los “disturbios de Stonewall” como el primer paso hacia una igualdad de derechos entre todas las personas. 

El día del orgullo también es una fiesta pues representa el inicio de una gran lucha por la igualdad de derechos, además, sirve para muchos como el escaparate para dejarse ver ante una sociedad que, durante años los reprimió; mostrarles su naturaleza y ejercer su libertad. Sin duda, también es un recordatorio de que existimos como personas, y que aún nos falta un largo camino por recorrer.

Un buen amigo me decía, que lo ideal sería que no tuviera que haber “un día del orgullo”, y tiene toda la razón ya que lo que se busca es que algún día se nos reconozcan como personas con los mismos derechos y no se tenga que celebrar nada especial.

No nos confundamos, la lucha no se ha terminado, aún existen muchos foros donde el orgullo no está presente; muchos derechos que no se permiten ejercer, muchas prácticas discriminatorias que se siguen llevando a cabo. 

En más de 70 países se sigue considerando “ilegal” ser homosexual y en a algunos, incluso, es castigado con pena de muerte, así que no, la lucha no ha terminado. Debemos apoyar desde nuestras trincheras a seguir con este movimiento que busca nada más que la igualdad, dando lugar a un mundo donde la gente nos vea tomados de la mano con nuestras parejas en público sin ser sometidos y sometidas a críticas, donde podamos formar familias sin impedimentos burocráticos, un mundo donde no se satanice o tache de enfermos y se ponga fin a las famosas “terapias de conversión” con todo y lo ridículo que suena ese término.

El papel de la sociedad es protagónico, pero además, es necesario y urgente que nuestros gobernantes propongan y lleven a cabo acciones afirmativas que ayuden a generar el respeto por toda la diversidad social que existe, de razas, de culturas y por supuesto, la diversidad sexual; ¿cómo? creando planes de estudio, que desde pequeños nos inculquen la existencia de la diversidad de familias y de personas, que se prohíban las actividades discriminatorias como los seminarios o como lo antes mencionado: terapias de conversión, que se dé el derecho a formar familias homoparentales con facilidades jurídicas como a cualquier otra familia, acciones que simplemente garanticen los derechos humanos a toda persona sin excepciones.

Reitero, el camino aún es largo y por lo anterior solo me resta decir:

Luis Gerardo Suárez
Diputado Local Suplente

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