TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS. RETOS Y DESAFÍOS.

Hoy en día, hablar de trabajo de cuidados implica visibilizar una realidad que, mayoritariamente, permea a las mujeres. Así como desde hace algunos años el tema del trabajo doméstico no remunerado comenzó a cobrar fuerza, diversas implicaciones que tienen que ver con las adecuaciones e incidencia de las mujeres en la vida pública, los diálogos sobre la maternidad y la implicación de más miembros de las familias en los trabajos del hogar, hemos visto cada vez más una necesidad de hablar del trabajo de cuidados, ya que representa un ámbito extra de trabajo no remunerado, concentrándose nuevamente en las mujeres y mermando su capacidad de acción y decisión en otros ámbitos, además de tener implicaciones económicas importantes.   

En México, para muchas mujeres, la brecha de género no se traduce únicamente en el salario. A las horas de trabajo no remunerado en los quehaceres del hogar se le suman las horas que se dedican al cuidado de las y los otros, dando por sentado estas labores sin tomar en cuenta su valor en la persistencia y sostenibilidad de la vida de los otros, el sostenimiento de las condiciones que permiten a otras personas, principalmente hombres, salir a trabajar y desarrollarse profesionalmente, e incluso sin hablar de ingresos o medios de vida para las mujeres que realizan estos trabajos.

Este trabajo que genera estas condiciones generalmente no es remunerado y consiste no solamente en el trabajo doméstico que mantiene la vida del hogar en condiciones habitables, la limpieza, la comida o la administración de los recursos del hogar, sino también consiste en el cuidado de las y los hijos, personas adultas mayores, personas con discapacidades o limitaciones o hasta las mascotas

Esta desigualdad provocada en gran medida por roles y estereotipos de género, aunada al confinamiento de las mujeres al espacio privado, ha generado la normalización del trabajo doméstico y de cuidados, como si se tratara de una cuestión biológica que sólo pertenece a las mujeres, causando una afectación en diversos ámbitos de sus vidas, tanto económico, social, cultural y de participación en la sociedad para mejorar sus condiciones de vida.

Veamos algunos datos duros que ONU Mujeres México nos proporciona sobre las brechas de género en nuestro país.

  • 54% de las mujeres que 15 años y más no participan en el mercado laboral. 
  • De las personas que realizan labores de cuidados, 75% son mujeres.
  • Las mujeres aportan 72% del valor económico del trabajo no remunerado.
  • En promedio, el trabajo no remunerado de una mujer equivale a $6,432 pesos al mes.
  • Las mujeres tienden a percibir 35% menos ingresos que los hombres.
  • 25% de las mujeres no tiene ingresos propios en comparación con 6% de los hombres. 
  • Las mujeres dedican 12 horas más a la semana que los hombres al trabajo de cuidados. 

Estos datos nos sirven en gran medida para dimensionar tanto para visualizar la desigualdad en términos económicos y de trabajo, como para medir el impacto que la brecha genera en la vida de las mujeres y el valor que tiene el trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, en el futuro de las personas.

El cambio de los contextos sociales y la deficiencia de las políticas públicas exigen que los gobiernos, las empresas, instituciones y la ciudadanía en general vayan tomando acciones para la redistribución, organización y valoración del trabajo de cuidados. De lo contrario, no podremos avanzar de manera satisfactoria para cerrar las brechas de género y las mujeres seguirán viendo afectados varios aspectos de su vida como la autonomía económica, la participación ciudadana, la distribución del tiempo libre y hasta el cuidado de su salud. 

Pero esta desorganización y adecuada valoración del trabajo de cuidados no solamente afecta a las mujeres sino a la sociedad en general, el envejecimiento de las sociedades y el déficit existente en la prestación de servicios públicos de cuidado, generará una crisis importante en materia de cuidados en los próximos años si no tomamos acciones prontas que redistribuyan e involucren a distintos actores.

Hablar de trabajo de cuidados implica el reconocimiento de distintas actividades que se llevan a cabo para garantizar la supervivencia y continuidad de los miembros de la familia, pero también labores que sostienen en segundo término, la productividad laboral, la economía y el buen funcionamiento de la sociedad; así pues, podemos hablar de actividades de cuidado directo: como alimentar y/o cuidar a quienes no pueden hacerlo por sí mismos (bebés, niñas y niños, personas con discapacidades o limitaciones, personas adultas mayores con condiciones especiales, etc.; y actividades de cuidado indirecto, como la limpieza del hogar, planchar, lavar, cocinar, entre otras. 

Generalmente este tipo de actividades se llevan a cabo por mujeres y en gran medida sin remuneración alguna, por lo cual, también podemos dividir al trabajo de cuidados en dos subgrupos: trabajo de cuidados no remunerado, que incluyen todas las actividades antes descritas y que no tienen una retribución económica a cambio hacia las personas que las llevan a cabo, y trabajo de cuidados remunerado, que es realizado por trabajadoras y trabajadores del cuidado y que sí tienen a cambio una remuneración económica. En este grupo de personas trabajadoras a las que sí se las paga, encontramos a una diversidad de profesiones como: enfermería, medicina, profesional que se dedica al trabajo de cuidados, entre otros.

El quid de la cuestión radica en que, las personas que trabajan en el hogar y que prestan servicios domésticos de manera no remunerada integran en gran medida la fuerza de trabajo de cuidados que sostiene un sistema y permite que este funcione de manera adecuada. 

Para dimensionar el tamaño de esta cuestión, bien vale la pena acercarnos a los tabuladores que ha creado el INEGI para tasar el valor estimado que tienen estas labores domésticas y de cuidado en la economía en México, o dicho en otras palabras, cuánto vale ese trabajo doméstico que no se paga, cuánto gastaríamos si debiéramos retribuirlo de manera justa y digna.  

Las principales labores que el INEGI reconoce dentro de labores domésticas y de cuidados son  

Preparar y servir los alimentos.Cocinar o preparar alimentos y bebidas. Recalentar los alimentos. Poner y/o recoger la mesa. Servir alimentos y bebidas. Llevar o poner comida para algún integrante del hogar al trabajo, escuela, etc.
Limpieza y cuidado de la ropaLavar, secar, tender, recoger, planchar, ordenar, doblar, guardar y reparar ropa. Limpiar, bolear, pintar y reparar el calzado.
Realizar compras y administración del hogar. Comprar alimentos, artículos de limpieza, muebles, aparatos electrónicos, medicinas, hacer la despensa (se refiere al tiempo invertido en búsqueda y traslado). Pago y gestión de servicios de internet, telefonía, cable, salud, educación, gas, etc.

Limpieza y mantenimiento del hogar.Limpiar, barrer, sacudir, lavar y ordenar el interior de la casa. Limpiar, barrer y lavar el exterior de la casa, cuidar del jardín y las plantas. Acarrear agua para el propio hogar. Reciclado y eliminación de la basura. Asear, alimentar o llevar al veterinario a las mascotas del hogar. Reparaciones menores de la vivienda. Instalación, mantenimiento y reparaciones menores de artículos del propio hogar y personales. Limpieza, mantenimiento y reparaciones menores a vehículos del hogar.  Llevar a lavar, dar mantenimiento al automóvil u otro medio de transporte.    
Cuidado general y apoyo a menores de edad y personas mayores de 60 años.Alimentarlos. Cargarlos, acostarlos, levantarlos. Aseo y arreglo personal. Trasladar a la escuela, guardería, recibir atención médica entre otros.
Cuidados a enfermos temporales. Alimentarles Asearles. Vestirles. Realizar curaciones y acompañar al médico.
Cuidados a enfermos crónicos o con discapacidad.Alimentarles Asearles. Vestirles. Realizar curaciones y acompañar al médico.

Este trabajo doméstico y de cuidados que se ha naturalizado en perjuicio de las mujeres, representa una gran carga de trabajo, emocional, física y económica, que muchas veces impide su desarrollo en otros ámbitos, o bien, les representa dobles o hasta triples jornadas laborales; y como ya se ha mencionado, constituye un subsidio al sistema económico mexicano con base a que representa la quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB).  

Y como hemos explicado en diversas ocasiones, esto representa una brecha de desigualdad por razones de género, lo vemos más claramente explicado en la siguiente tabla.

ACTIVIDADMUJERESHOMBRES
Trabajo remunerado32.7%73.1%
Labores domésticas y de cuidado64.6%23.6%
Producción de bienes de autoconsumo no remunerados2.7%3.3%

¿Por qué es tan importante hacer énfasis a este respecto? 

En tanto que la brecha de género relativa al trabajo doméstico y de cuidados no se acorte, las desventajas que tienen las mujeres frente a los hombres en términos de autonomía económica, participación ciudadana y autonomía en la toma de decisiones, no les permitirán avanzar ni desarrollarse plenamente; mientras que, en tanto los varones no se incorporen en igualdad de condiciones a las labores domésticas y de cuidado, seguiremos viendo escenarios inequitativos y como sociedad nos encontraremos lejanos a lograr la igualdad sustantiva.

Las oportunidades que tenemos para encarar estos retos no son solamente en términos de redistribución del trabajo doméstico y de cuidados para que otras personas miembros de la familia se integren a realizar estas labores y no recaiga únicamente en las mujeres, también el Estado, las empresas e instituciones tienen una responsabilidad en esta enmienda en términos de proporcionar oportunidades, mejorando y creando infraestructuras y programas que descarguen el trabajo de cuidados que recae en las mujeres, darle su justo valor y proporcionar condiciones dignas a quienes se dedican a este trabajo de manera remunerada, puesto que las condiciones actuales para estas trabajadoras son mayoritariamente de explotación, solamente el 10% cuentan con prestaciones en igual medida que otras personas profesionistas o trabajadoras y apenas la mitad cuenta con condiciones laborales que alcancen el salario mínimo estipulado por la ley.

Todo ello contribuirá a que las personas que realizan estas labores puedan disponer en mayor medida de su tiempo para tomar decisiones de manera autónoma y poder dedicarse a otras actividades. 

El trabajo doméstico y de cuidados vale. Gracias a las labores que en mayor medida son realizadas por mujeres nuestra sociedad se mantiene activa, el cuidado, la alimentación, la limpieza tanto en el espacio público como en el privado, contribuyen al buen funcionamiento social. Y desde que nacemos hasta que morimos, todas y todos necesitamos que se nos cuide en algún momento de nuestra vida, en mayor o menor medida.

Es hora de reconocer la contribución social de quienes cuidan de otras personas, así como el valor que estas actividades tiene para que el mundo gire, valorar, reconocer, redistribuir, y remunerar el trabajo doméstico y de cuidados hará que tengamos sociedades sanas y con bienestar, cuidando también de quienes cuidan y ayudando a cerrar la brecha de género. Es tarea de todas y todos sumarnos a este reconocimiento.

 1 Nos referimos en el presente artículo principalmente a las mujeres como realizadoras de trabajo doméstico y de cuidados, atendiendo a la estadística, ya que según INEGI, más del 65% de las personas que hacen trabajo doméstico y de cuidados son mujeres. https://www.inegi.org.mx/temas/tnrh/ 

 2IMCO 2024, Datos y propuestas por la igualdad 8M2024.  

3Para consultar el simulador de trabajo no remunerado y hacer estimaciones personalizadas recomendamos https://www.inegi.org.mx/app/simuladortnrh/ 

 4Crf. https://genero.congresocdmx.gob.mx/wp-content/uploads/2019/10/CELIG-Hojasobrecuidados-20191007.pdf 

 5Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2018), Mujeres y Hombres en México. México: INEGI. 

6 INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cuenta satélite del trabajo no remunerado de los hogares de México 2018. 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_633168.pdf

https://www.oxfam.org/es/las-mujeres-y-el-trabajo-de-cuidados-sin-tiempo-sin-oportunidades-sin-voz

http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101231.pdf 

https://genero.congresocdmx.gob.mx/wp-content/uploads/2019/10/CELIG-Hojasobrecuidados-20191007.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2018), Mujeres y Hombres en México, páginas 260. 

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2018). Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cuenta satélite del trabajo no remunerado de los hogares de México. 

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